viernes, 6 de marzo de 2009

Calle La Loba.

En la calle La Loba nací yo un día o quizás una noche, lo ignoro.

Viví en una casa de aquella calle muchos años y está para mí llena de recuerdos.

Los primeros amigos, estos amigos se conocían por el nombre de la madre, Juan el de Remedios, Juan el de Concha, José el Ana Sánchez, Bartolo el de Carmen.
De estos amigos solo con uno de ellos mantengo relación Bartolo que vive en Algeciras, del resto no se nada,
Vivíamos cerca del castillo y allí íbamos jugar a los pistoleros a imitación de alguna película que hubiesemos visto días antes en la sesión de matinée, que no era matinée porque era a las seis de la tarde.

En el castillo había muchas oportunidades de juegos, bajar a las aljibes árabes que en el invierno estaban llenas de agua, visitar el tajo de la Reina Mora, coger murtas o madroños en los huertos cercanos, también teníamos nuestro pequeño campo de fútbol en un terreno abrupto y que nos hacía correr más para buscar el balón que jugando.
Cuando tenía nueve años me llevaron a una barbería para aprender el oficio con lo que tenía menos tiempo de jugar.
En la barbería, hoy se diría peluquería, aprendí mas bien poco.
Si hice amistades con el personal que trabajaba en una zapatería próxima de Frasquito Boza, con los que por la tarde cuando terminábamos nos íbamos a bañar a la Peña Gorda.
Mi aprendizaje a nadar fue traumático ya que me echaban al charco y tenía que salir por mis propios medios,
La calle La Loba estaba de noche muy oscura y pasaba un miedo enorme desde la barbería a mi casa y ello me llevó a pasar algunos sustos enormes, como la noche que me encontré a una señora a la que me acerqué para no ir sólo y me dijo que era la madre de Remedios cosa que no podía entender pues la única Remedios que yo conocía era la madre de mi amigo Juan al que ya me he referido y creí que me estaba engañando por lo que salí corriendo y la pobre mujer se quedó muy extrañada de mi comportamiento.
Y aquí lo dejo de momento.